Radiación; de lo malo, lo peor.

Me gustaría comenzar esta entrada mostrando todo mi apoyo al pueblo japones. Ha sido un desastre devastador y me temo que las peores consecuencias pueden estar aun  por llegar. El mayor temor se centra ahora mismo en las posibles fugas de material radioactivo. Todos sabéis que altas dosis de radiactividad pueden ser mortales, pero igual no tenéis conocimiento del cómo y el porqué las radiaciones afectan de manera tan dañina a los organismos vivos.

Los seres vivos estamos expuestos  casi constantemente a niveles bajos de radiación ionizante procedente del sol, las rocas, el suelo y algunas fuentes naturales del propio organismo. No todos los lugares de la tierra tienen el mismo nivel de radiactividad. En algunas zonas de la India, por ejemplo, la radiactividad es 10 veces mayor que la media Europa. La razón está en las arenas de la India que tienen torio, un elemento natural radiactivo. Estas pequeñas dosis no afectan nocivamente a la salud.

Según los niveles de exposición a la radiación los síntomas varían, llegando a ser mortales a dosis muy elevadas:

  • 0 – 0.25 Sv: Ninguno
  • 0.25 – 1 Sv: Algunas personas sienten nauseas y pérdida de apetito.
  • 1 – 3 Sv: náuseas entre leves y agudas, pérdida de apetito, infección, pérdida de médula ósea más severa, así como de ganglios linfáticos, bazo, con recuperación solo probable.
  • 3 – 6 Sv: náusea severa, pérdida de apetito, hemorragias, infección, diarrea, descamación, esterilidad si no se trata.
  • 6 – 10 Sv: Mismos síntomas más deterioro del sistema nerviosos central, muerte esperable.
  • Más de 10 Sv: parálisis y muerte

Pero, ¿como influye la radiación a nivel celular?

radiación rompiendo el ADN

La radiación interacciona directamente con las moléculas biológicas (lípidos, proteínas..) modificando su estructura. Dada la abundancia de agua en el interior de las células, la radiación es muy probable que interaccione con este agua, produciendo diversas especies químicas como hidroxilos e  hidronios. Estos compuestos son altamente tóxicos y bombardean el interior celular destrozándolo todo. El componente que suele resultar mas dañado es el ADN. Este ADN dañado debe ser reparado urgentemente, sino la célula moriría o podría convertirse en cancerosa. Esto explicaría la alta tasa de aparición de canceres en personas tras recibir radiación. En el interior de las células existen una batería de enzimas reparadoras del ADN, pero su acción es limitada, y en el caso de un daño masivo poco pueden hacer.

Además no todos los tejidos/células del organismo sienten la radiactividad de la misma forma, así pues las células sanguíneas  son altamente sensibles. Esto es así por la alta tasa de proliferación que tienen estas células. Si su AND esta dañado, no se pueden dividir correctamente, con lo cual la depleción de la médula osea y la aparición de linfomas y leucemias es algo común entre los afectados de un desastre nuclear.

No todos los seres vivos toleran de igual manera la radiación, de hecho, existen organismos tremendamente resistentes. En el top se encuentra una bacteria muy peculiar: Thermococcus gammatolerans. Descubierta recientemente en una chimenea

Thermococcus gammatolerans

hidrotermal submarina en la Cuenca de Guaymas a unos 2000 metros de profundidad frente a las costas de California, esta bacteria puede soportar una irradiación de rayos gamma de 30.000Gy. ( 10-20Gy son mortales para los humanos mientras que para las cucarachas, conocidas por su alta resistencia a la radiactividad, necesitaríamos 900-1000Gy ). El truco de este microorganismo es disponer de unas enzimas que reparan el ADN roto o dañado a una velocidad altísima.

Espero que  en un futuro, desastres como el de Chernobyl o el de Fukushima puedan ser previstos de antemano, y que las seguridades en torno a centrales nucleares se intensifiquen. Es verdad que nuestra sociedad y ritmo de vida depende en gran medida de la producción energética, pero ¿a este coste?

Os dejo con un video que me ha parecido bastante explicativo:

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Es noticia. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Radiación; de lo malo, lo peor.

  1. He podido ver estos días muchos sitios que se afanan en explicarnos los efectos de la radiación en la salud humana, casi todos ellos sin embargo centrándose exclusivamente en los efectos de la radiación directa. Normalmente esto sirve de argumento pro-nuclear, puesto que para caerse frito hacen falta enormes dosis de radiación en corto espacio de tiempo, y eso, salvo que estés intentando tapar una grieta del reactor dañado con las manos, es difícil que se produzca. Me sorprende que aquí mostréis esa tabla de daño por radiación, que muestra que con los niveles detectados tras este accidente estamos muy, pero muy lejos de esas dosis, para terminar con ese mensaje anti-nuclear de si podemos asumir “este coste”; cuando en realidad, no se ha producido ninguna víctima por radiación.
    Quizás sería conveniente explicar algo más sobre los efectos a largo plazo que puede causar un accidente como este con fuga radiactiva. Materiales como el I131 son liberados y pueden ser fácilmente incorporados en nuestro tiroides, causando con el tiempo cáncer de tiroides. Otros isótopos pueden también ser ingeridos o inhalados, aún en pequeñas cantidades que no representan unas dosis inmediatamente letales de radiación, pero que tienen el peligro de “acompañarnos” toda la vida como fuente de irradiación continua interna. De ahí la preocupación por dosis ínfimas de radiación en el agua del grifo, en la leche o en productos vegetales. El problema es que los efectos que puedan causar estas contaminaciones son de muy difícil detección, puesto que primero hay que detectar esos niveles bajos en muy diversos productos y a veces en grandes distancias. Y sus posibles efectos se dejarán ver a lo largo de un periodo de tiempo muy largo, normalmente sobre grandes poblaciones en las que será difícil detectar un aumento significativo de enfermedades concretas.
    Hace un mes se dio a conocer el último informe de la OMS sobre los efectos del accidente de Chernóbil y aún hoy es posible detectar aumento en el número de casos de cáncer de tiroides entre personas que en el momento del accidente eran niños.
    Sin duda lo necesario es mantener la sensatez, analizar con cuidado y rigurosidad los datos e intentar no estar influido por prejuicios personales.
    Perdón por el tocho. Un saludo! Manuel

  2. Ha sido un “tocho” muy didactico Manuel, y es de agradecer. Y sí, estaría bien resaltar que los daños a largo plazo, por dosis de radiacción más bajas (pero dañinas) son MUY importantes. Tales isotopos como el I131 , se pueden incorporar a la cadena trófica y ser dañinos durante largos periodos de tiempo.
    Quizás casos como éste tengan su pequeño lado positivo y es el de replantearse, de cara a un futuro cercano, un cambio en el modelo de obtención de energía. No abusando tanto de los combustibles fósiles y elementos racioactivos y apostar por energias renovables o centrales nucleares de fusión como el ITER (en español; Reactor Termonuclear Experimental Internacional).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s