¡Es-cán-da-lo, es un escándalo!

Después del fraude cometido por el científico surcoreano Hwang Woo-Suk en dos estudios en el campo de las células madre publicados por la revista Science, Donald Kennedy, editor en jefe de la publicación, afirmó en un comunicado que consideraría incluir nuevos requisitos para la publicación de artículos e informes por parte de los científicos, como “detallar las contribuciones específicas a la investigación enviada” y firmar declaraciones en las que digan estar de acuerdo con las conclusiones de sus respectivos artículos.

Hwang Woo-Suk

El redactor científico del diario The New York Times, Nicholas Wade, señaló que “por más inocuos que puedan parecer los procedimientos propuestos por Science, podrían subvertir seriamente algunas prácticas tradicionales científicas, como la autoría honoraria. Las declaraciones explícitas acerca de las conclusiones pueden traer a la luz muchas reservas que los autores individuales no hubieran pensado de otra manera mencionar”. Wade puso un ejemplo ficticio de ello en un artículo publicado en The New York Times.

El escándalo

Un comité científico reveló que varios de los datos empleados en los estudios de Hwang Woo-Suk sobre clonación de embriones mediante células madre, publicados en la revista, eran falsos: “El artículo de 2004 fue escrito sobre datos falseados para mostrar que las células madre correspondían al ADN del proveedor, pese a que ese no era el caso. El equipo no tenía prueba alguna para mostrar que alguna vez fueron creadas células madres embrionarias clonadas”, dijo el comité acerca del artículo Evidence of a Pluripotent Human Embryonic Stem Cell Line Derived from a Cloned Blastocyst, de marzo de 2004.

Un grupo conformado por nueve científicos de la Universidad Nacional de Seúl, a la que pertenecía Hwang, había afirmado que “los datos del artículo de 2005 no fueron el resultado de simples errores, sino de la fabricación intencional” y señaló que “la manipulación es un acto grave que afecta de forma negativa los fundamentos de la ciencia”. Los científicos se referían al artículo Patient-Specific Embryonic Stem Cells Derived from Human SCNT Blastocysts, publicado en mayo de 2005. El mismo día que el comité dio a conocer los hechos, Hwang renunció a su puesto como profesor en la universidad. No obstante, la clonación del perro Snuppy realizada por un equipo dirigido por Hwang y conocida por el mundo en agosto 2005, fue admitida como cierta por el comité.

Snuppy

Hwang Woo-Suk es un científico surcoreano que es considerado por muchas personas el científico líder en la investigación en el campo de las células madre a pesar de su falsificación sobre la clonación de embriones humanos.

En marzo de 2004, Hwang y su equipo anunciaron que se había convertido en el primer equipo en el mundo que clonaba un embrión humano. Hwang volvió a aparecer en los medios en mayo de 2005 cuando criticó la política del presidente de los Estados Unidos George W. Bush sobre la investigación de células madre.

Mini-Bush, ¡qué miedo!

En junio de 2005 volvío a lo más alto del panorama científico mundial al anunciar una elevada eficiencia en sus métodos de clonación. Con ello ilusionó a millones de personas que vieron más cercanas las posibilidades de cura de muchas enfermedades degenerativas (diabetes, parkinson, etc)

En agosto de 2005 Hwang anunció que su equipo de investigadores se había convertido en el primero en clonar un perro.

En diciembre de 2005 se comprobó que dos estudios en clonación mediante células madre, publicados en la revista Science, se basaron en datos falsificados, lo que levantó un gran escándalo en la comunidad científica y en la opinión pública mundial.

Durante tres años ha estado pendiente de juicio en su país, aunque desarrollando su actividad como investigador con fondos privados en el campo de las células madre obtenidas mediante clonación de embriones. Se le condeno a dos años de cárcel por un tribunal de Seúl, ya que se le acusó de malversación de fondos estatales y violación de leyes bioéticas.

¿Estamos ante un caso aislado o es una práctica habitual en la ciencia que pocas veces sale a la luz?, ¿podrían crearse mecanismos para frenar estas prácticas?, ¿se aseguró Science de pedir los controles necesarios antes de publicar el artículo o pecó de permisivilidad dada la categoría del científico?

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